[…] Si me amas, sálvame de estas ganas de morir sin causa. De no existir, de querer no haber nacido. Detén el tiempo para mí, déjame regresar por los años que perdí; recuperar las lágrimas que lloré y transformarlas en agallas, extraer su sal y convertirla en miel. Quiero volver a ser semilla o ser tan sólo una idea otra vez, un deseo, un plan tuyo mejor pensado. Vuélveme a pensar Dios, que tal vez conmigo sí te equivocaste. […]
Lee el propósito de esta historia, aquí.

Está increíble. Me fascinó.
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¡Gracias!
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