DE MI PELO Y LA TRISTEZA

Se me cayó el pelo. De la tristeza.

Lo encontré en el piso, en mi cama, en la regadera; en la sala, el comedor, la cocina y en toda mi comida. En mi mano, en mi clóset, en el asiento del camión.

Mis cabellos negros y encanecidos fueron como las hojas cuando es otoño, como la marabunta, como el que se invita solo a cualquier lugar.

No entendía por qué, hasta el día en que noté que hacía varias limpiezas que no recogía el montón de nubes y marañas grises que caían de mi ser.

Las nubes negras también terminaron de caerse. Ya no estaba triste.

Ya no estaba triste porque me perdoné. Entonces vi que no fue tristeza sino culpa. Y luego vi que no fue culpa sino una mortal falta de amor.

Me sentía culpable porque no amé. No amé porque no me amé a mí primero, y no me amé a mí primero porque no sabía cómo amar.

Cuando lo aprendí, me amé; le amé.
Me perdoné; se fue la tristeza y el pelo se me dejó de caer.

Hoy estoy feliz, aunque esté medio colís.

11 octubre 2017
1:11 pm
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https://redespress.wordpress.com/2016/03/26/la-melancolia-de-las-chicas-de-sofia-bonati/

 

 

La ilustración es de Sofía Bonati.

3 comentarios sobre “DE MI PELO Y LA TRISTEZA

  1. Llegué a este blog por pura magia del destino y debo decir que lo poco pero mucho que he leído me ha encantado.

    Las palabras son bonitas como para dejar que desaparezcan. Así que, desde el lado soleado, le mando un abrazo y un empujón virtual para que siga escribiendo.

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