Lo que quedó

Y al final no quedó nada.

Nada de los sueños, nada de las miradas detrás de la pared, nada de la piel estremecida por el recuerdo.

No quedó nada del amor; se quedó sólo en la idea, en el deseo profundo de ese cariño guardado por tantos años en el corazón.

Al final, sólo quedó la misma ausencia, la huida inesperada, el abrazo no dado, las palabras no dichas. Sólo quedó el mal sabor de boca… el mal sabor del corazón.

Quedó sólo la incertidumbre de lo que siento y la certeza de que ya no será. La lágrima desesperada, el corazón herido, la dignidad deshecha de tanto intento.

Sólo quedó lo que ya no era yo.

He tenido que terminar contigo, sin ti, por ti; y lo único que obtengo es tu silencio sepulcral…tan turbio y gris como lo que hoy siento por ti.

 

Ilustración de Elisa Talentino.

 

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