Respiro profundo, pretendiendo que en cada exhalación me vacío de ti, que en cada suspiro me salvo de tu existencia y me alejo para acercarme a mí, a algo mejor.
Suspiro pretendiendo que no existes, que no te siento, que no me oprimes las vísceras, que me puedo olvidar de ti. Suspiro para no llorar, pero me leo y lloro.
Me aferré a ti que no eres nada, que viniste de entrada por salida, que me aleccionaste y me dejaste crecer sola resolviendo esta ecuación interna.
Pero cada día soy más fértil, para eso viniste, para ser como esa roca que nunca moveré pero que me hará más fuerte. Finalmente hoy las lágrimas se convierten en agallas, finalmente extraigo su sal para convertirla en miel.
Qué destilación tan complicada, pero qué vino dulce en este odre nuevo que estoy a punto de ser.
